SUBSIDIO LITURGICO PARA LA 
PROFESIÓN 
DE VOTOS SIMPLES EN LA ORDEN DE LA MERCED

ANTIFONA DE ENTRADA
(Sal 44, 13. 15-16.)
Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres.

Terminado el Canto o la Antífona de entrada, el sacerdote y los fieles, de pie, se santiguan con la señal de la cruz, mientras el sacerdote, vuelto hacia el pueblo, dice: 
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. 
℟. Amén.

La paz esté con ustedes.
℟. Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL

A continuación se hace el acto penitencial, al que el sacerdote invita a los fieles, diciendo:
Hermanos, Al comenzar esta celebración eucarística, pidamos a Dios que nos conceda la conversión de nuestros corazones; así obtendremos la reconciliación y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos. 

Pausa de silencio.

todos dicen en común la fórmula de la confesión general: 
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.  
Y, golpeándose el pecho, dicen:
Por mi culpa, por mi culpa, por mí gran culpa. 
Luego, prosiguen:
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor. 

Sigue la absolución del sacerdote: 
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. 
℟. Amén.

SEÑOR, TEN PIEDAD

SEÑOR TEN PIEDAD
℟. SEÑOR TEN PIEDAD

CRISTO TEN PIEDAD
℟. CRISTO TEN PIEDAD

SEÑOR TEN PIEDAD
℟. SEÑOR TEN PIEDAD

GLORIA

GLORIA A DIOS EN EL CIELO,
Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES
QUE AMA EL SEÑOR, QUE AMA EL SEÑOR.

Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos,
te adoramos,
te glorificamos,
te damos gracias, ℟.

Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo;
Señor Dios, Cordero de Dios,
Hijo del Padre; ℟.

tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; ℟.

porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor,
sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre. ℟.

AMÉN.


ORACIÓN COLECTA

Terminado el himno, el sacerdote, con las manos juntas, dice: 
Oremos.
Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante un breve espacio de tiempo. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración colecta:  
Oh Dios, que has querido que la gracia del bautismo floreciese en estas hijas tuyas con tanta fuerza que desean seguir más de cerca las huellas de tu Hijo, te pedimos que, aspirando sin cesar a la perfección evangélica, aumenten la santidad de la Iglesia y fortalezcan su poder apostólico. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
℟. Amén. 

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA 
(Is 6, 1-8.)

Lectura del libro del profeta Isaías:

El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo. Unos serafines estaban de pie por encima de él. Cada uno tenía seis alas: Y uno gritaba hacia el otro: «¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria». Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo. Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!» Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar. Él le hizo tocar mi boca, y dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado». Yo oí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?» Yo respondí: «¡Aquí estoy, Señor, envíame a mi!»

Palabra de Dios.
℟. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
(Salmo 39)

℟. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa,
así que dije: “Aquí estoy”. ℟.

En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo:
tu ley en medio de mi corazón. ℟.

He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios,
tú lo sabes, Señor. ℟.

Que se gocen en ti y que se alegren todos los que te buscan. Cuantos quieren de ti la salvación
repiten sin cesar: “¡Qué grande es Dios!”. ℟.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

℟. ALELUYA ALELUYA 

El Señor me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad.

℟. ALELUYA ALELUYA 

EVANGELIO
(Lc 10, 1-9)

El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espíritu.

 Lectura del Santo Evangelio según san Lucas.
℟. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir él. Y les decía: —«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios"». 

Palabra del Señor.
℟. Gloria a ti, Señor Jesús.

RITO DE PROFESIÓN RELIGIOSA

VOTOS SIMPLES

Después de la lectura del evangelio, la superiora llama a cada una de las elegidas que van a profesar sus votos por su nombre y estos se acercan delante del celebrante.

Elegidas: Aquí estoy, Señor, tu me has llamado.

Superiora: Reverendisimo Padre N.N y Reverendos hermanos, yo sor N.N madre superiora, para gloria de Dios y bien de nuestra Orden, después de un proceso de discernimiento como se establece en los estatutos de nuestra Orden me presento ante ustedes para pedir lo siguiente.

Celebrante: Queridas hermanas, ¿Qué nos piden?

Elegidas: Yo / Nosotras, (nombre de cada una) después de conocer con la ayuda de Dios su regla y constituciones y de vivir fraternalmente entre ustedes un tiempo de prueba, te pidimos humildemente poder consagrarnos a Dios y a su reino haciendo santa profesión en esta Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced.
℟. Te damos gracias Señor.

Se hace la HOMILÍA

INTERROGACIÓN DE LAS CANDIDATAS
203. Después de la homilía, el Celebrante interroga a las candidatas diciendo:
Queridas hermanas, con el sacramento del bautismo ya están muertas al pecado y consagradas a Dios: ahora, con la profesión religiosa, les pregunto:
¿Quieren comprometerse más intensamente con él, buscar a Dios en el amor al prójimo y alcanzar la caridad perfecta?
℟. Sí, quiero.

Maestro: ¿Quieren, con la gracia de Dios, seguir a Cristo y dar testimonio del Evangelio, constantemente inspirado por la Virgen Madre, nuestra Señora?
℟. Sí, quiero.

Maestro: ¿Quieren consagrarse por medio de la profesión religiosa siguiendo a cristo redentor, obediente, virgen y pobre y a su madre inmaculada a ejemplo de nuestro padre san Pedro Nolasco y santa Maria de Cervelló?
℟. Sí, quiero.

Maestro: ¿Quieres, apoyada en la fuerza del Espíritu, dedicar toda tu vida con generosidad al servicio del pueblo de Dios?
℟. Sí, quiero.

204. El celebrante confirma la intención de los candidatos con estas u otras palabras similares:

Dios Padre, que ha comenzado su obra en ustedes, la lleve a término, hasta el día de Cristo Jesús.
 ℟. Amén.

Mira Señor con bondad a estas hijas tuyas que en presencia de tu iglesia quieren consagrarse con su vida en esta orden de la bienaventurada virgen María de la Merced, prometiendo guardar los consejos evangelicos, que su modo de vida te glorifique y constribuya a la salavación del mundo como la vida de San Pedro Nolasco. Por Jesucristo nuestro Señor.
℟. Amén.

PROFESIÓN
Después cada una de las elegidas pasa frente a la superiora quien se encuentra frente al altar y delante de toda la comunidad pronuncia la profesión de votos:
Yo, sor N. N.
nacida en (país) el día... de... del... para gloria de Dios Padre, que nos redimió por Jesucristo y nos concedió la adopción de hijos por medio del Espíritu Santo, quiero consagrarme a Él más íntimamente y seguir más de cerca Cristo durante toda mi vida, por lo cual, ante los hermanos aquí presentes y ante ti, madre N.N. hago profesión de votos simples y prometo observar castidad, pobreza, obediencia y el cuarto voto de redención, según la regla de san Agustín y las constituciones de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, y me incorporo libre y voluntariamente a esta familia religiosa para vivir en fraternidad comunitaria y, a ejemplo de nuestro Padre y Fundador san Pedro Nolasco, alcanzar con la gracia del Señor y la ayuda de nuestra Madre de la Merced la perfección del amor con el generoso y fiel cumplimiento de la misión redentora de la Orden. Y ratifico esta libre decisión firmándola con mi propia mano, en el convento de... el día... de... del...

Después de que cada una de las elegidas haya realizado la profesión la madre superiora dice: Y yo, por la potestad que tengo, en nombre de la Iglesia, recibo de ustedes los votos que han emitido en la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, y las encomiendo vivamente a Dios, para que puedan cumplir su ofrenda, asociada al sacrificio eucarístico.

IMPOSICION DEl VELO Y ENTREGA DE CONSTITUCIONES
La madre superiora se pone de pie y dice:
Reciban hermanas, este velo como signo de su desposorio con Cristo y de su entrega al servicio de la iglesia en la vida de oración y contemplación religiosa.
℟. Amén.
Las religiosas se cambian el velo, mintras tanto se entona un canto apropiado.

Superiora: Reciban la Regla de san Agustín y las Constituciones de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced: esas te serán de ayuda y guía para vivir el Evangelio de Cristo en comunión fraterna.
℟. Amén.
La madre superiora les entrega el libro a cada uno, mintras tanto se entona un canto apropiado.

La misa sigue como de costumbre.

LITURGIA EUCARÍSTICA

Al comienzo de la liturgia eucarística se puede organizar una procesión de los fieles en la cual, con el pan y el vino, se pueden presentar dones para los pobres. 

Inciensa las ofrendas, la cruz y el altar. Después el diácono, u otro ministro, inciensa al sacerdote y al pueblo.

Después, de pie en el centro del altar, de cara al pueblo, extendiendo y juntando las manos, dice:

Oren, hermanos, para que, trayendo al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.

℟. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Luego el Sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración sobre las ofrendas:  
Acepta en tu bondad, Señor, los dones y los deseos de tus siervos y, al profesar los consejos evangélicos, confírmales en tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
℟. Amén. 

PREFACIO
LA VIDA RELIGIOSA COMO SERVICIO A DIOS
POR LA IMITACIÓN DE CRISTO

El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.
℟. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
℟. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

Porque él, retoño inmaculado de la raíz de una Virgen,
proclamó dichosos a los limpios de corazón
y con el ejemplo de su vida reveló la grandeza de la castidad.
Él quiso hacer de la obediencia sacrificio perfecto,
siguiendo en todo tu voluntad, hasta morir por nosotros.

Él prometió las riquezas del cielo a los que, dejándolo todo en la tierra,
viven solamente para tu servicio.

Por eso, unidos a la asamblea de los ángeles y de los santos,
te cantamos un himno de alabanza,
diciendo sin cesar:

SANTO

SANTO, SANTO, SANTO, ES EL SEÑOR DIOS DEL UNIVERSO. 
LLENOS ESTÁN EL CIELO Y LA TIERRA DE TU GLORIA.


HOSANNA EN EL CIELO.


BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR.


HOSANNA EN EL CIELO.


PLEGARIA EUCARÍSTICA III

El sacerdote, con las manos extendidas, dice:
CP:  
SANTO eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus crea turas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas, dice: 
CC:
Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti,  

Junta las manos y traza el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente, diciendo:
de manera que se conviertan en el Cuerpo  la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, Junta las manos. que nos mandó celebrar estos misterios. 

Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado,

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue: 
tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión.

Después prosigue: 
Del mismo modo, acabada la cena, 

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue: 
tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA
POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.

HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.

Luego dice: 
CP:
Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió.
℟. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice: 
CC:
Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo. 

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu. 

C1: Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, [san N.: santo del día o patrono] y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

C2: Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa Benedicto, con nuestro obispo N.N, al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia. Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo. 

 A nuestros hermanos difuntos el y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria,  

Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, los eleva y dice:
CP o CC:
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. 
℟. Amén.

RITO DE COMUNIÓN

Una vez depositados el cáliz y la patena sobre el altar, el sacerdote, con las manos juntas, dice:
Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Solo el sacerdote, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
℟. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.  

Solo el sacerdote, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz os dejo, mi paz os doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. 
Junta las manos. 
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
℟. Amén. 

El sacerdote, vuelto hacia el pueblo, extendiendo y juntando las manos, alidde: 
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
℟. Y con tu espíritu. 

Luego, si se juzga oportuno, el diácono, o el sacerdote, añade: 
Como hijos de Dios, intercambien ahora un signo de comunión fraterna.

CORDERO DE DIOS

CORDERO DE DIOS QUE QUITAS EL PECADO DEL MUNDO, TEN PIEDAD DE NOSOTROS. 

CORDERO DE DIOS QUE QUITAS EL PECADO DEL MUNDO, TEN PIEDAD DE NOSOTROS. 

CORDERO DE DIOS QUE QUITAS EL PECADO DEL MUNDODANOS LA PAZ.

El sacerdote hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena o sobre el cáliz, de cara al pueblo, dice con voz clara:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
℟. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanar mi alma.

ANTIFONA DE COMUNIÓN
(Jn 2, 5.)
La madre de Jesús dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga».

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Luego, de pie en el altar o en la sede, el sacerdote, vuelto hacia el pueblo, con las manos juntas, dice:
Después de recibir con veneración los divinos misterios, te pedimos, Señor, que llenes del fuego del Espíritu Santo a estos hijos tuyosunidos a ti en oblación santa, y les concedas participar eternamente del gozo de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
℟. Amén.

RITO DE CONCLUSIÓN

BENDICIÓN SOLEMNE

Después tiene lugar la despedida, el celebrante extendiendo las manos, dice:  
El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espíritu. 

El Dios que inspira los buenos propósitos
mantenga vuestra intención
y fortalezca vuestros corazones,
para que observéis fielmente lo que habéis prometido.
℟. Amén.

El os conceda
que el camino estrecho que habéis elegido,
lo recorráis en el gozo de Cristo,
sirviendo con alegría a vuestros hermanos.
℟. Amén.

El amor de Dios haga de vosotros una familia,
que, reunida en el nombre del Señor,
sea imagen de la caridad de Cristo.
℟. Amén.

Y a todos ustedes aqui presentes los bendiga Dios todopoderoso,
Padre
 Hijo,  y Espíritu Santo ✠.
℟. Amén.

Luego el diácono, o el mismo sacerdote, con las manos juntas, vuelto hacia el pueblo, dice:
Glorifiquen al Señor con su vida, pueden ir en paz. 
℟. Demos gracias a Dios.

Después el sacerdote venera el altar con un beso, como al comienzo. Seguidamente, hecha una inclinación profunda con los ministros, se retira.